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La estafa del retrovisor: no caigas en la trampa

La estafa del retrovisor: no caigas en la trampa

Cuando se trata de un vehículo, hay que andarse con mil ojos. No lo decimos solo por tener la precaución necesaria al conducirlo, sino también a estar muy atentos al resto de vehículos.

Siempre ha habido estafadores y delincuentes que han engañado a la pobre víctima con las más variadas estratagemas y engaños.

Una de las estafas más recurrentes por estos sinvergüenzas y que se está generalizando en España es la estafa del retrovisor.

 

 

¿En qué consiste este timo?

 

Suelen llevarla a cabo personas de otros países o incluso españoles que se hacen pasar por extranjeros. Seleccionan cuidadosamente a sus posibles víctimas, generalmente personas de avanzada edad y buscan zonas de la ciudad que sean relativamente tranquilas para llevar a cabo la estafa.

El procedimiento es bastante sencillo: se las ingenian para tener un golpe apareciendo por alguno de los ángulos muertos del retrovisor, una acción que parezca casual y en el que el coche de los delincuentes sale dañado. Hoy existen marcas como KIA que fabrican coches con espejos retrovisores que poseen un mayor ángulo de visión que podría evitar estos desagradables sucesos.

El siguiente paso consiste en abordar a la víctima de forma rápida, aunque sin violencia. Les echan la culpa del accidente diciéndoles que han realizado una maniobra indebida y que son los responsables de que su vehículo esté roto. Lo que no sabe la víctima es que ya estaba roto antes de que ocurriera todo.

El éxito de esta estafa radica en que consiguen agobiar a esa persona mayor insistiendo en que son turistas y vuelven a su país, que tienen mucha prisa y por ello instan a la víctima a que llame rápidamente a su seguro para solucionarlo lo antes posible.

Casualmente, son los “turistas” los que encuentran el número primero y llaman, pasándole el teléfono a la víctima. Al otro lado de la línea se encuentra un cómplice que se hace pasar por agente de la aseguradora, quien le informa que un trámite entre vehículos de diferentes países es lento y más costoso.

Mientras tanto, los estafadores siguen metiendo prisa a la pobre víctima, que, agobiada por el estrés del momento, hace caso cuando su “supuesta” compañía le aconseja que les pague en efectivo el coste de la reparación (que oscilará entre los 1.000 y los 2.000 euros generalmente) y que en los días sucesivos le será devuelta esa cantidad por parte de su aseguradora.

La víctima accede finalmente yendo a un cajero o a casa y dándoles el dinero en efectivo. Los estafadores se marchan y la víctima no vuelve a ver su dinero jamás.

Un consejo final: presten mucha atención a todo lo que ocurre alrededor de su vehículo, recurran siempre a su compañía o a la policía, y nunca, nunca, entregue efectivo a nadie.